Existen más cosas en el cielo y en la tierra de las que pueden
ser soñadas por el mortal hombre.
Shakespeare
Para trabajar con el poder de la mente no tienes que entender las leyes de la física o cómo la realidad se manifiesta en sí misma, así como no tienes que entender como funciona un carburador o como una chispa produce fuego para conducir un automóvil. Algunos pocos conocemos algo sobre mecánica automotriz, pero eso no nos impide conducir. De la misma manera, en la ciencia del poder de la mente, cualquiera puede rápida y exitosamente dominar las bases y ponerlas efectivamente a trabajar in su vida.
Comenzamos examinando la naturaleza de la realidad, especialmente los sorprendentes nuevos descubrimientos en la ciencia en los últimos veinte años, los cuáles nos han ayudado a comprender más claramente cómo la mente crea su propia realidad. Estos descubrimientos explican por qué crear visualizaciones en nuestra mente no es sólo una manera de soñar despiertos sino un proceso creativo que nos ayuda a controlar y dirigir las mismas energías que mantienen junta a la materia, transforman agua en vapor, o provocan que una semilla brote y crezca.
Entendiendo la naturaleza de estas energías nos ayuda a entender la mente, y nos muestra por qué la inspiración, la plegaria y la intuición no son fenómenos sobrenaturales, pero siguen patrones y leyes que podemos descubrir y usar a nuestra voluntad. Como todo lo demás en el universo conocido, el poder de la mente está gobernado por leyes que, quitadas del ámbito de la jerga científica y presentadas claramente, pueden ser fácilmente comprendidas por cualquiera.
Déjame llevarte a una corta aventura hacia estos nuevos descubrimientos.
La física moderna ahora ve al universo como una vasta, inseparable red de actividad dinámica. No sólo el universo está vivo y en constante movimiento sino todo en el universo afecta al resto. En su primer nivel, el universo pareciera ser compacto e indiferenciado, un mar de energía que penetra cada objeto y cada acto. Es todo uno. Para abreviar, los científicos están ahora confirmando lo que los místicos, profetas y ocultistas han estado diciendo por más de mil años- no estamos separados, somos parte de un todo gigante.
“Cuando una hojita de césped es cortada todo el universo tiembla.”
- antiguo dicho
La física moderna ha cambiado nuestro concepto del mundo material. Las partículas ya no son vistas como conteniendo cada cosa básica, al contrario son vistas como un paquete de energía. Pueden hacer transiciones repentinas, “saltos cuánticos”, comportándose a veces como unidades, y en otras ocasiones como olas de energía pura. La realidad es fluída. Nada es fijo. Todo es parte de un patrón que está en constante movimiento, hasta una roca es una danza de energía. El universo está en dinamismo y vivo y nosotros estamos en él y como consecuencia vivos también.
EL UNIVERSO ES UN HOLOGRAMA GIGANTE
Las teorías que permitieron el desarrollo del holograma fueron primeramente formuladas en 1947 por Dennis Gabor, quien más tarde ganó el Premio Nobel por su descubrimiento. Un holograma es una entidad en donde “el todo” está contenido en cada una de sus partes. Por ejemplo, una estrella marina nos muestra ciertos patrones holográficos. Si tu cortas una de las puntas de una estrella marina, crecerá una nueva punta. No solo eso, la punta crecerá hasta ser una nueva estrella marina, porque la genética impregna cada una de sus partes.
Varios años atrás estuve en una exhibición holográfica en la cual pude ver una muestra de fotografías realizadas con holografía. En una de las fotografías había una imagen de una mujer parada de lado derecho. Si me movía hacia el lado derecho de la figura la mujer cambiaba repentinamente y estaba ahora fumándose un cigarrillo; si me movía hacia la izquierda de la figura cambiaba nuevamente y tenía su cadera salida en una pose sugestiva. Si alguien arrojara este plato holográfico al piso y se rompiera en mil pedazos, cada parte revelaría no lo que esperarías ver-una parte de su zapato o vestido o quizás su ojo- sino la imagen completa de la mujer. Y si uno se moviera cualquiera de las pequeñas piezas de lado a lado, aún la verías fumando el cigarrillo y moviendo su cadera. Cada una de las pequeñas piezas tendría la imagen completa contenida en ella.
Ahora resulta que la naturaleza de la realidad es holográfica, y que el cerebro opera holográficamente también. Nuestros procesos de pensamiento parecen ser idénticos al primer estado del universo y hechos de la misma “cosa”. El cerebro es un holograma interpretando el universo holográfico.
Los principales arquitectos de esta pasmosa idea fueron dos de los más eminentes pensadores del mundo: el físico de la Universidad de Londres; David Bohm, un protegido de Einstein y uno de los más respetados físicos cuánticos del mundo, y Kart Pribram, un neurofisiólogo de la Universidad de Stanford. Coincidentemente, arrivaron a sus conclusiones independientemente el uno del otro trabajando en campos totalmente separados de la ciencia. Bohm se convenció la naturaleza holográfica del universo después de años de la frustración de la incapacidad de muchas teorías corrientes para explicar todos los fenómenos y resulta que encontró la explicación en la física cuántica. Pribam, estudiando el cerebro humano, también se dio cuenta que explicaciones de las teorías clásicas sobre varios rompecabezas neurofisiológicos simplemente no agregaban nada nuevo. Para ambos hombres, el modelo holográfico de pronto tomó sentido y resolvió muchas preguntas que no tenían respuesta. Ambos publicaron sus descubrimientos en los comienzos de los ‘70s. Sus trabajos recibieron enorme respuesta pero ésta, desafortunadamente, fue muy poco entendida fuera de la comunidad científica. Mientras las nuevas teorías tenían sus detractores y escépticos (¿qué nueva teoría no los tiene?), muchos de los más prominentes físicos y científicos del mundo en seguida se sumaron a ellas. Brian Josephson de la Universidad de Cambridge ganador del Premio Nobel in Física en el año 1973, describió los descubrimientos de Bohm y Pribram como englobantes de “la más revolucionaria ruptura en el entendimiento de la naturaleza de la realidad.” El Dr. David Peat, un físico de la Universidad de Queen en Canadá y autor del libro El Puente entre la Materia y la Mente, fue otro que estuvo de acuerdo: “Nuestros procesos de pensamiento están mucho más íntimamente conectados con el mundo físico de lo que cualquiera de nosotros pudiera sospechar.”
En 1979 en la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, Decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada, estableció un programa de investigación para explorar el “rol de la conciencia en el establecimiento de la realidad física”. Después de miles de experimentos controlados, Jahn y sus asociados publicaron sus descubrimientos, estableciendo que no había suficiente evidencia que indicara inequívocamente que la mente puede y de hecho afecte la realidad física. Para 1994 científicos eminentes, educadores y físicos de todo el mundo tuvieron un encuentro en la Universidad de Princeton para discutir cómo esta sorprendente nueva información podía ser extendida y aplicada en sus propios campos e instituciones.
Las noticias fueron verdaderamente emocionantes, y las implicaciones no son menos que sorprendentes cuando se considera cómo deberíamos usar este nuevo conocimiento.
Cómo la conciencia y el mundo físico interactúan es ahora mucho menos que un misterio: la conciencia no es sino energía en su más sutil y dinámica forma. Esto ayuda a explicar el por qué los eventos son afectados por lo que imaginamos, visualizamos, decidimos, queremos y tememos, y por qué y cómo una imagen en la mente puede ser hecha real.
Estos descubrimientos sobre la naturaleza de la realidad pueden ser una fuerza motora para nuestro continuo cambio y crecimiento. Si sabemos y entendemos que somos parte de un abierto y dinámico universo, y que nuestras mentes juegan un rol decisivo en la construcción de la realidad, entonces podemos elegir vivir más creativa y poderosamente. Necesitamos dejar de estar parados desde afuera viendo como las cosas nos suceden, por lo que ahora entendemos y nos damos cuenta que no hay ningún afuera, ni nunca lo hubo. Todo está afectando a todo. Dondequiera que vamos, lo que sea que hagamos, nuestros pensamientos están creando nuestra realidad.
“Descubriendo una nueva teoría”, Enstein una vez dijo, “es como escalar una montaña, ganando nuevas y más amplias visiones.” Esto es lo que haces leyendo este libro, y pronto tu escalar mental será recompensado con una abierta y regocijante visión de tu verdadero potencial.
http://learnmindpower.com