jueves 8 de noviembre de 2007

El jardín de Claude Monet en Giverny


Aquella templada tarde de mayo llegué a Giverny. La casa de Claude Monet, desafiante, se mantenía intacta como en las fotos de blanco y negro de hace más de un siglo atrás. Las enredaderas trepaban sus muros y el sol de la tarde parecía estar al servicio del arte. Los colores de las flores que tapizaban el cuidado jardín eran tan intensos que uno rápidamente podía comprender el impulso creador de Monet. Las rosas, lilis, pensamientos, tulipanes, iris resaltaban con el débil sol del atardecer. El silencio sólo ofrecía el lejano canto de un pájaro mezclado con el sonido de las hojas de los árboles sacudidas por la brisa. Giverny parecía un cuadro en sí mismo. Un inmenso cuadro repleto de elementos capaces de elevar cualquier espíritu. El mismo jardín que a finales del siglo XIX sirvió de inspiración al padre del impresionismo por más de 40 años. El mismo Claude Monet decía "además de la pintura y la jardinería ¡no sirvo para mucho!" Los jardines de la casa de Monet en Giverny fueron diseñados en su totalidad por él mismo, quien dedicaba la mayor parte de su tiempo a la cuidadosa diagramación de aquel espacio impresionista. Su arte no era solo el resultado final plasmado en un cuadro, sino que comenzaba en cada centímetro de su jardín.


Varios años después de haber iniciado su vida en Giverny, Monet agregó un nuevo espacio: el jardín de agua, un pequeño lago artificial creado con un brazo del río Epte. Este nuevo escenario se vio reflejado en muchísimas de sus pinturas como "Las Ninfas", "El puente japonés" y la serie de lienzos de 14 y 15 metros de largo que hace ya casi un siglo forma parte de la exposición permanente del museo de L'Orangerie en París.


No hay que entender el arte de Claude Monet, basta con espiar por un momento el entorno que él mismo creó para darse cuenta que sus cuadros llegan hasta lo más profundo de cada espíritu que lo observa, más incluso que la misma naturaleza que los inspiró.



miércoles 18 de julio de 2007

FRIDOMANIA












De la admiración a la profanación

Si FRIDA KAHLO no hubiera muerto, este 6 de julio hubiera cumplido cien años, edad a la que hoy no parece tan difícil llegar (allí está el caso del poeta Andrés Henestrosa, que se encamina a su cumpleaños 101 vigoroso y creativo). Sin embargo, los problemas de salud que aquejaron a la pintora originaria del barrio de Coyoacán, en la ciudad de México, ocasionaron su muerte prematura sólo una semana después de haber cumplido 47 años.
Cuando consideramos su figura, por un lado parece muy remota, vinculada a personajes que sólo parecen vivir en los libros de historia: su padre, el fotógrafo Guillermo Kahlo, que recuperó con su lente imágenes de una ciudad de México que ya no existe; su esposo, el pintor Diego Rivera, que representó en su obra el espíritu de una mexicanidad perdida; su amante León Trotsky, líder de la Revolución Rusa, cuya utopía llegó al final con el colapso de la Unión Soviética en 1991.
Sin embargo, al mismo tiempo, un siglo después de su nacimiento la pintora goza también de una asombrosa contemporaneidad, pues su pintura y personalidad contienen muchos elementos de enorme impacto en la época actual. Destaca, en primer lugar, su gran rebeldía. Kahlo no sólo desafió el papel que se asignaba a la mujer en el México del siglo XX, también superó las limitaciones impuestas a una persona discapacitada y cuestionó con énfasis la pérdida de la identidad mexicana por el impacto de Estados Unidos.
De esta forma, participó en mítines y manifestaciones no tan pacíficos, celebró las revoluciones, se burló de las clases adineradas, trató con irreverencia a las autoridades del gobierno, proclamó a gritos su odio a los “gringos”, llevó una vida sexual abierta y escandalosa, e hizo de su Casa Azul, en Coyoacán, un pequeño mundo hipermexicano de metales, textiles artesanales y xoloitzcuintles que rayaba en lo artificial. Lo interesante de su caso es que este conjunto de rasgos que podrían englobarse en algún concepto del lugar común (“excentricidad” o “histeria”) se sublimaron en una creación plástica técnicamente pobre, pero emocionante e intensa, cuyo significado y poder de conmover crecen con el tiempo.
En sus cuadros nos acercamos a su dolor, a los personajes de su vida, en un entorno nacionalista, pero también por la forma de representarlo: colores vivos y una estructura narrativa semejante a la de los retablos o exvotos populares. Sus vivencias personales más significativas se despliegan ante nuestra mirada: el instante previo al accidente que marcó su existencia, el sufrimiento físico por las innumerables operaciones a las que fue sometida y el sufrimiento psicológico por la incapacidad de ser madre.

Su poder de fascinación

El atractivo que tuvo su figura en los años que siguieron a su muerte se comprende por esa combinación de hechos y la fusión completa de vida y obra. Ya en 1958, su casa se había transformado en museo. Sus obras ingresaron a las colecciones más importantes del mundo. Frida se fue convirtiendo en un icono mexicano de alcance internacional, fue tema de decenas de libros y documentales y de una película biográfica de mucha resonancia: Frida, naturaleza viva (1983), interpretada por Ofelia Medina y dirigida por Paul Leduc. Esta cinta marcó el inicio de lo que hoy se llama “Fridomanía”, la fascinación por ella, la difusión exponencial de su vida y obra y las elevadas cotizaciones de sus cuadros en el mercado internacional.
Los críticos de arte nos advierten que parte de esa Fridomanía obedece a factores menos visibles y nobles que el interés de su biografía y la emoción de su trabajo tan abundante y valioso. Uno de ellos es la liquidez económica que caracterizó a los años ochenta (que podría explicarse, en parte, por los crecientes mercados del tráfico de armas y drogas), el otro es la globalización: cansados de los pintores consagrados como Picasso, los coleccionistas del mundo se orientaron al llamado “arte periférico” de otros entornos, caracterizado por sus elementos folclóricos, exóticos y espontáneos como los grafitos de Jean Michel Besquiat. Raíces, de Frida, marcó un hito al venderse en 5.6 millones de dólares en una subasta de la casa Sotheby’s por esos años.



Frida y sus imágenes aparecieron por todas partes: tarjetas postales, separadores de libros, portavasos, trapos de cocina, chamarras y artículos de papelería. Un momento muy significativo fue, en 2002, el estreno de una nueva biografía fílmica: Frida protagonizada por la actriz mexicana Salma Hayek y dirigida por Julie Taymor. En todo este proceso comercial el significado de su obra se fue diluyendo a los ojos del gran público hasta llegar a ser una mera referencia visual muy atractiva.

Frida en el más allá

¿Qué hubiera pensado Frida de todo esto? Para una mujer tan egocéntrica como ella (la gran mayoría de sus pinturas son autorretratos) podría ser seductor descubrir el vivísimo interés que generan su figura y su trabajo. Sin embargo, como aguerrida combatiente contra lo que en su tiempo se llamaba “el capitalismo”, como defensora de los oprimidos (“¡Arriba, parias de la Tierra!¡En pie, famélica legión!”) hubiera detestado la reducción de su trabajo a una mercancía. En ese mismo sentido la habría enojado todavía más aparecer en los nuevos billetes de quinientos pesos que el Banco de México pondrá en circulación a partir del año 2009 y con seguridad hubiera escrito una oprobiosa carta a las autoridades correspondientes de aquel momento. Pero quizás le hubiera hecho un daño mayor ser tan incomprendida como nunca lo había sido. Todos estos movimientos mercantiles dejan a un lado-como si fueran, usando sus palabras unos cuantos piquetitos-la historia profunda de sufrimiento, dolor, sangre, anestesia, suturas, incapacidad física y rabiosa rebeldía que la llevaron a escribir en la última línea de su diario: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.-


Rafael Muñoz Saldaña

viernes 13 de julio de 2007

OTRA VISION DE LA REALIDAD

Existen más cosas en el cielo y en la tierra de las que pueden
ser soñadas por el mortal hombre.

Shakespeare

Para trabajar con el poder de la mente no tienes que entender las leyes de la física o cómo la realidad se manifiesta en sí misma, así como no tienes que entender como funciona un carburador o como una chispa produce fuego para conducir un automóvil. Algunos pocos conocemos algo sobre mecánica automotriz, pero eso no nos impide conducir. De la misma manera, en la ciencia del poder de la mente, cualquiera puede rápida y exitosamente dominar las bases y ponerlas efectivamente a trabajar in su vida.

Comenzamos examinando la naturaleza de la realidad, especialmente los sorprendentes nuevos descubrimientos en la ciencia en los últimos veinte años, los cuáles nos han ayudado a comprender más claramente cómo la mente crea su propia realidad. Estos descubrimientos explican por qué crear visualizaciones en nuestra mente no es sólo una manera de soñar despiertos sino un proceso creativo que nos ayuda a controlar y dirigir las mismas energías que mantienen junta a la materia, transforman agua en vapor, o provocan que una semilla brote y crezca.

Entendiendo la naturaleza de estas energías nos ayuda a entender la mente, y nos muestra por qué la inspiración, la plegaria y la intuición no son fenómenos sobrenaturales, pero siguen patrones y leyes que podemos descubrir y usar a nuestra voluntad. Como todo lo demás en el universo conocido, el poder de la mente está gobernado por leyes que, quitadas del ámbito de la jerga científica y presentadas claramente, pueden ser fácilmente comprendidas por cualquiera.

Déjame llevarte a una corta aventura hacia estos nuevos descubrimientos.
La física moderna ahora ve al universo como una vasta, inseparable red de actividad dinámica. No sólo el universo está vivo y en constante movimiento sino todo en el universo afecta al resto. En su primer nivel, el universo pareciera ser compacto e indiferenciado, un mar de energía que penetra cada objeto y cada acto. Es todo uno. Para abreviar, los científicos están ahora confirmando lo que los místicos, profetas y ocultistas han estado diciendo por más de mil años- no estamos separados, somos parte de un todo gigante.

“Cuando una hojita de césped es cortada todo el universo tiembla.”
- antiguo dicho

La física moderna ha cambiado nuestro concepto del mundo material. Las partículas ya no son vistas como conteniendo cada cosa básica, al contrario son vistas como un paquete de energía. Pueden hacer transiciones repentinas, “saltos cuánticos”, comportándose a veces como unidades, y en otras ocasiones como olas de energía pura. La realidad es fluída. Nada es fijo. Todo es parte de un patrón que está en constante movimiento, hasta una roca es una danza de energía. El universo está en dinamismo y vivo y nosotros estamos en él y como consecuencia vivos también.

EL UNIVERSO ES UN HOLOGRAMA GIGANTE

Las teorías que permitieron el desarrollo del holograma fueron primeramente formuladas en 1947 por Dennis Gabor, quien más tarde ganó el Premio Nobel por su descubrimiento. Un holograma es una entidad en donde “el todo” está contenido en cada una de sus partes. Por ejemplo, una estrella marina nos muestra ciertos patrones holográficos. Si tu cortas una de las puntas de una estrella marina, crecerá una nueva punta. No solo eso, la punta crecerá hasta ser una nueva estrella marina, porque la genética impregna cada una de sus partes.
Varios años atrás estuve en una exhibición holográfica en la cual pude ver una muestra de fotografías realizadas con holografía. En una de las fotografías había una imagen de una mujer parada de lado derecho. Si me movía hacia el lado derecho de la figura la mujer cambiaba repentinamente y estaba ahora fumándose un cigarrillo; si me movía hacia la izquierda de la figura cambiaba nuevamente y tenía su cadera salida en una pose sugestiva. Si alguien arrojara este plato holográfico al piso y se rompiera en mil pedazos, cada parte revelaría no lo que esperarías ver-una parte de su zapato o vestido o quizás su ojo- sino la imagen completa de la mujer. Y si uno se moviera cualquiera de las pequeñas piezas de lado a lado, aún la verías fumando el cigarrillo y moviendo su cadera. Cada una de las pequeñas piezas tendría la imagen completa contenida en ella.
Ahora resulta que la naturaleza de la realidad es holográfica, y que el cerebro opera holográficamente también. Nuestros procesos de pensamiento parecen ser idénticos al primer estado del universo y hechos de la misma “cosa”. El cerebro es un holograma interpretando el universo holográfico.
Los principales arquitectos de esta pasmosa idea fueron dos de los más eminentes pensadores del mundo: el físico de la Universidad de Londres; David Bohm, un protegido de Einstein y uno de los más respetados físicos cuánticos del mundo, y Kart Pribram, un neurofisiólogo de la Universidad de Stanford. Coincidentemente, arrivaron a sus conclusiones independientemente el uno del otro trabajando en campos totalmente separados de la ciencia. Bohm se convenció la naturaleza holográfica del universo después de años de la frustración de la incapacidad de muchas teorías corrientes para explicar todos los fenómenos y resulta que encontró la explicación en la física cuántica. Pribam, estudiando el cerebro humano, también se dio cuenta que explicaciones de las teorías clásicas sobre varios rompecabezas neurofisiológicos simplemente no agregaban nada nuevo. Para ambos hombres, el modelo holográfico de pronto tomó sentido y resolvió muchas preguntas que no tenían respuesta. Ambos publicaron sus descubrimientos en los comienzos de los ‘70s. Sus trabajos recibieron enorme respuesta pero ésta, desafortunadamente, fue muy poco entendida fuera de la comunidad científica. Mientras las nuevas teorías tenían sus detractores y escépticos (¿qué nueva teoría no los tiene?), muchos de los más prominentes físicos y científicos del mundo en seguida se sumaron a ellas. Brian Josephson de la Universidad de Cambridge ganador del Premio Nobel in Física en el año 1973, describió los descubrimientos de Bohm y Pribram como englobantes de “la más revolucionaria ruptura en el entendimiento de la naturaleza de la realidad.” El Dr. David Peat, un físico de la Universidad de Queen en Canadá y autor del libro El Puente entre la Materia y la Mente, fue otro que estuvo de acuerdo: “Nuestros procesos de pensamiento están mucho más íntimamente conectados con el mundo físico de lo que cualquiera de nosotros pudiera sospechar.”
En 1979 en la Universidad de Princeton, Robert G. Jahn, Decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada, estableció un programa de investigación para explorar el “rol de la conciencia en el establecimiento de la realidad física”. Después de miles de experimentos controlados, Jahn y sus asociados publicaron sus descubrimientos, estableciendo que no había suficiente evidencia que indicara inequívocamente que la mente puede y de hecho afecte la realidad física. Para 1994 científicos eminentes, educadores y físicos de todo el mundo tuvieron un encuentro en la Universidad de Princeton para discutir cómo esta sorprendente nueva información podía ser extendida y aplicada en sus propios campos e instituciones.
Las noticias fueron verdaderamente emocionantes, y las implicaciones no son menos que sorprendentes cuando se considera cómo deberíamos usar este nuevo conocimiento.
Cómo la conciencia y el mundo físico interactúan es ahora mucho menos que un misterio: la conciencia no es sino energía en su más sutil y dinámica forma. Esto ayuda a explicar el por qué los eventos son afectados por lo que imaginamos, visualizamos, decidimos, queremos y tememos, y por qué y cómo una imagen en la mente puede ser hecha real.
Estos descubrimientos sobre la naturaleza de la realidad pueden ser una fuerza motora para nuestro continuo cambio y crecimiento. Si sabemos y entendemos que somos parte de un abierto y dinámico universo, y que nuestras mentes juegan un rol decisivo en la construcción de la realidad, entonces podemos elegir vivir más creativa y poderosamente. Necesitamos dejar de estar parados desde afuera viendo como las cosas nos suceden, por lo que ahora entendemos y nos damos cuenta que no hay ningún afuera, ni nunca lo hubo. Todo está afectando a todo. Dondequiera que vamos, lo que sea que hagamos, nuestros pensamientos están creando nuestra realidad.
“Descubriendo una nueva teoría”, Enstein una vez dijo, “es como escalar una montaña, ganando nuevas y más amplias visiones.” Esto es lo que haces leyendo este libro, y pronto tu escalar mental será recompensado con una abierta y regocijante visión de tu verdadero potencial.


http://learnmindpower.com

miércoles 11 de julio de 2007

A GREAT BEGINNING

Soon of long tried time to create a site where to overturn my ideas, finally today the project was left consomme'. I try to make of this blog a space for the reflection, the analysis, the narrative, the catharsis. A place where all my parts and fragments find coherence. It wanted to share by this average experiences, commentaries, restlessness, etc., approaches of diverse subjects like the espiritualidad, the art in all its manifestations, the policy, the religion, sex, the health and all that one topic that of some way can find capacity here.
Desire fervent that this blog grows quickly and this way to obtain the communicative bond that always I yearned for.
I give the welcome them and that enjoys it.


Pablo Buniak

UN GRAN COMIENZO

Luego de mucho tiempo intentado crear un sitio donde volcar mis ideas, finalmente hoy el proyecto quedó consumado. Pretendo hacer de este blog un espacio para la reflexión, para el análisis, la narrativa, la catarsis. Un lugar donde todas mis partes y fragmentos encuentren coherencia.
Quisiera compartir por este medio experiencias, comentarios, inquietudes, etc., acerca de diversos temas como la espiritualidad, el arte en todas sus manifestaciones, la política, la religión, el sexo, la salud y todo aquél tópico que de algún modo pueda encontrar cabida aquí.
Deseo fervientemente que este blog crezca rápidamente y de esta manera lograr el vínculo comunicativo que siempre anhelé.
Les doy la bienvenida y que lo disfruten.
Pablo Buniak